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¿Qué son las pruebas funcionales?

Por: PhD. Odette Verdejo Torres

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¿Qué son las pruebas funcionales?


Las pruebas funcionales son estudios de laboratorio que se enfocan en identificar marcadores nutricionales, metabólicos, endocrinos, inmunológicos y toxicoambiantales del ser humano, que tienen como objetivo, dirigir al médico hacia el conocimiento del fondo real de las enfermedades de cada paciente.

Las pruebas de laboratorio conocidas hasta ahora (biometría hemática, química sanguínea, estudio general de orina, cultivos bacterianos, etc.), cumplen el papel de identificar el estado de ciertas variables relevantes para determinar acciones a seguir, hablando de enfermedades agudas. Sin embargo, en el caso de las enfermedades crónico-­degenerativas (cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas y respiratorias, etc.), el valor que proporcionan estas pruebas es insuficiente para conocer la condición a fondo del individuo.




¿Qué hace que sean tan importantes para el diagnóstico clínico?

Las pruebas funcionales, buscan que el médico tenga una visión más amplia del estado del paciente, dándole datos que le hagan conocer el “Por qué “ tiene la enfermedad, más que, “cuál” enfermedad tiene, es decir, comprender los procesos fisiológicos que se vieron alterados y que llevaron al escenario actual del paciente, con el fin de hacer una evaluación dirigida a prevenir el desarrollo de enfermedades y promover un diagnóstico personalizado.




¿Qué analiza este tipo de pruebas?

Evalúan los productos del metabolismo (aminoácidos, carbohidratos, ácidos grasos, etc.) que se pueden detectar en orina, heces, saliva y sangre. El análisis de estos compuesto ayuda a detectar deficiencias en la respuesta inmune, nutricional y en los procesos de metabolismo hepático, problemas de absorción intestinal, alteraciones hormonales, la oxidación de ADN (implicada en el desarrollo de enfermedades crónico-degenerativas), entre otros.




¿Cómo ayudan a dar un mejor diagnóstico?

Un ejemplo de la importancia de las pruebas funcionales, es el caso de la vitamina B12. Comúnmente, cuando los médicos evalúan el estado nutricional de un paciente, se hace con pruebas convencionales que miden estas sustancias en la sangre, estas mediciones son valiosas en muchos casos. Sin embargo, los niveles bajos detectados de vitamina B12 por estas pruebas, reflejan una severa deficiencia de los reservorios de la vitamina, ya que los niveles en sangre bajan, cuando no se tienen los niveles óptimos en los tejidos para su funcionamiento. En este punto, el individuo ya presenta deterioro cognitivo o demencia.

Aún cuando los niveles de vitamina en sangre se encuentran en los rangos normales, ya se pueden empezar a notar síntomas como fatiga, problemas para dormir, parestesias y aumento en el tamaño de glóbulos rojos. Con el apoyo de una prueba funcional, el médico puede detectar tempranamente la falta de vitamina B12, permitiendo al médico adelantarse, a todas las consecuencias de una incorrecta y tardía medición de un nutriente tan importante.

La prueba funcional logra esto, midiendo el Metilmalonato, el cual, se acumula en el organismo en respuesta a niveles no adecuados de vitamina B12 en los tejidos, inhibiendo así la reacción química en la que este se convierte en el Succinil CoA. Este aumento del Metilmalonato por la falta de vitamina B12, se observa en la orina y se detecta por medio de una Cromatografía de Gases/Espectrometría de Masas.

Como este ejemplo, hay muchos otros productos del metabolismo que las pruebas funcionales miden, con el fin de que el médico pueda utilizarlos como herramientas para lograr ver al ser humano como un sistema y hacer un diagnóstico y tratamiento personalizado.

Actualmente, los médicos de los campos de la medicina, la quiropráctica y la nutrición están buscando una opción más personalizada para el tratamiento de sus pacientes, llevando a su diagnóstico la necesidad de pruebas funcionales que les permita tener una visión sistémica del ser humano.